Chuquicamata celebró 111 años de historia junto a la familia minera

Con emoción, nostalgia y orgullo, cientos de ex habitantes, familias y visitantes llegaron hasta el campamento para conmemorar el aniversario 111 de Chuquicamata, una fecha marcada por los recuerdos, el reencuentro y el valor patrimonial de uno de los lugares más emblemáticos de la minería en el país.

Durante tres días, distintas generaciones recorrieron los espacios históricos que forman parte de la memoria de miles de familias que crecieron y construyeron su vida en el campamento, algunos que a pesar de haberse ido hace más de 50 años vuelven a revivir su historia. Como Luis Contreras, quien llegó a Chuquicamata a trabajar en 1971 y se fue en 1974, pero aún rememora esa época, porque aquí fue donde formó su familia.

“El segundo día que llegué a Chuquicamata conocí a la que es hoy día mi señora. Es muy emotivo, porque mi primer hijo nació acá, vinimos con él cuando se cumplieron los cien años y ahora le hice este regalo a mi esposa para volver”, comentóLuis.

“Es emocionante sobre todo porque nací en esta zona, toda mi infancia vivida aquí, lindos recuerdos, como también algunos tristes, pero es bueno que esto se mantenga. Mis padres vivieron más de 40 años aquí. Yo llegué a Chuqui a los tres años, hermosos recuerdos”, agregó María Angélica Aguilar, esposa de Luis.

Además de las actividades tradicionales, este año estuvo marcado por la reapertura del “Club Obrero”, parte importante de la historia chuquicamatina y que revivió el carácter social que marcó por décadas el campamento. Allí las y los visitantes recorrieron las instalaciones, revivieron sus anécdotas y también participaron en las actividades recreativas.

“Acá era un espacio de esparcimiento con la familia, veníamos al bowling y más grandes nosotros veníamos al bar con los amigos a tomarnos algo. Se traen buenos recuerdos de infancia y de juventud”, expresó Oewn Álvarez, chuquicamatino y trabajador de Refinería.

“Primera vez que vengo a Chuquicamata y mi mamá me contaba las vivencias que tenía. Es espectacular y bailar con mi mamá en el Tugar-Tugar, para mí es inolvidable, me va a quedar en el corazón”, dijo Zaira Salomón.

Reencontrarse con las y los ex compañeros del Colegio Chuquicamata fue otra instancia para vivir la nostalgia. Ex alumnas y alumnos visitaron las instalaciones, que hoy albergan el Centro de Entrenamiento de la división, rememorando las aventuras de infancia y juventud.

“Era un colegio que tenía muchas academias, entonces nos quedábamos después de la jornada acá. En estos pasillos corríamos, comprábamos donde la tía del negocio, solo tengo recuerdos felices”, comentó Carla Rojas, ex alumna.

“Soy chuquicamatino, nacido y criado acá. Es muy lindo venir y recordar lo que era en esos tiempos cuando yo vivía acá. Es muy emocionante, trato de participar todos los años de estas actividades y contarle también a mis hijos cómo era la vida aquí”, Omeremeth Concha, ex alumno Colegio Chuquicamata.

Cada aniversario marca el reencuentro de familias, ex colegas de labores y muestra, a quienes vienen por primera vez, la historia del emblemático campamento que guarda un espacio en el corazón, incluso de quienes nacieron en otro lugar, como Elvira Flores que nació en Santiago.

“Yo venía a visitar a mi hermana, mi cuñado y mi sobrino, que vivían en Los Hundidos. Hay demasiados recuerdos. Yo tengo problemas de movilidad, pero de pura emoción hasta bailé cueca, siempre es grato volver a Chuquicamata”, expresó.

“Es una emoción, porque llegué joven a trabajar, me hice profesional y también me desarrollé en el deporte. Fui dirigente de Fedemu más de treinta años y entrenador de tenis de mesa aquí en Chuquicamata. Es importante que esto sea patrimonio”, destacó Eliecer Cid, ex trabajador.

Para culminar la celebración, se realizó el tradicional desfile cívico militar en el que participan las Fuerzas del orden y las Agrupaciones y colegios ligados al campamento. Alexis Rivas, gerente general de turno, destacó el compromiso con la recuperación y preservación del patrimonio histórico del campamento. “Tenemos la responsabilidad de seguir avanzando con un Chuquicamata, heredera de 111 años de historia, pero también constructora de los próximos cincuenta”, afirmó.

En tanto, Héctor Roco, presidente de la Federación de Trabajadores del Cobre, valoró los avances en la recuperación de espacios emblemáticos del casco histórico. “Hago un reconocimiento, porque se están haciendo buenas cosas, recuperando edificios y eso hace que además venga mucha gente y de todas partes”.

A 111 años del inicio de sus operaciones, Chuquicamata continúa siendo símbolo de esfuerzo, comunidad y memoria minera, manteniendo vivo el vínculo emocional de generaciones que aún consideran este lugar como parte fundamental de su historia de vida.

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