La gestión de riesgos, los desafíos medioambientales y el cumplimiento de los compromisos marcaron una jornada en línea con los objetivos e iniciativas estratégicas 2025-2030 de la División.
El mensaje de la Entrega de Resultados al mes de junio fue claro: hoy más que nunca Chuquicamata debe cumplir sus compromisos, porque una operación segura, confiable y competitiva está en mejores condiciones de aportar al desarrollo del país. Ese desafío exige reducir la variabilidad, fortalecer la disciplina operacional y avanzar con una mirada común sobre cómo gestionar los riesgos en toda la cadena de valor.
Bajo esa premisa, se presentó la implementación del Ciclo de Gestión de Riesgos, una metodología que pone la planificación como eje para ordenar la ejecución, verificar el cumplimiento de los controles y generar aprendizajes que permitan mejorar continuamente los procesos. De esta forma, integra las herramientas que ya existen en Codelco bajo un mismo ciclo de gestión, aportando al cumplimiento de los objetivos e iniciativas estratégicas 2025-2030 de Chuquicamata.
René Galleguillos, gerente general, explicó que avanzar en este proceso permitirá disminuir las desviaciones registradas en los últimos meses y fortalecer el control operacional desde el origen de cada tarea. “En el último tiempo hemos tenido varias desviaciones tanto en seguridad como en producción. Nada grave, pero tenemos que bajar la variabilidad de nuestros procesos y asegurar un buen control del riesgo en terreno”, afirmó, agregando que el punto de partida es una adecuada planificación, identificación de los procesos, sus riesgos y controles necesarios antes de ejecutar cualquier actividad.
En Chuquicamata, uno de los principales avances corresponde al levantamiento de los mapas de procesos, primera etapa del Ciclo de Gestión de Riesgos. El especialista corporativo de Seguridad, Álvaro Soto, explicó que el trabajo ya involucra a todas las gerencias que reportan al gerente general y permitirá avanzar posteriormente hacia las etapas de ejecución, verificación y aprendizaje.
“Lo que no está mapeado en el ciclo no se puede controlar porque no existe. El ciclo reconoce y cuida un entorno, un proceso, para disminuir su variabilidad. Por tanto, si yo no tengo mapeadas mis actividades, no puedo operar en control las tareas o las actividades que se ejecutan posteriormente”, sostuvo.
La mirada también fue compartida por quienes desarrollan el trabajo en terreno. Para Stephanie Cárdenas, operadora mayor de Refinería, “la idea es seguir surgiendo, desarrollando en base a una planificación segura y una matriz, cumpliendo cada uno de los propósitos que propone la gerencia”.
Mientras que el ingeniero senior de Mantenimiento Refinería, Claudio Pérez, destacó que el desafío no radica en incorporar nuevas herramientas, sino que “simplemente es un ordenamiento que permite entender en qué etapa del ciclo calza cada herramienta. Lo importante es aplicarla con consciencia, sino solamente queda en el papel y no permea en la organización”.
Durante la jornada también se abordaron los desafíos ambientales que marcarán los próximos meses. Gustavo Castro, director de Medio Ambiente y Territorio, presentó el avance de iniciativas como la recertificación de The Copper Mark, la recertificación del Sistema de Gestión Ambiental ISO 14001, la implementación de las medidas provisionales del Plan de Descontaminación de Calama, además de la estrategia de continuidad operacional PTMP y permisos ambientales.
El encuentro finalizó con un reconocimiento a 18 trabajadores de la Gerencia de Refinería por su aporte a la Mantención General Anual de esta área y con un llamado a mantener la disciplina para cumplir los compromisos de producción, seguridad y sustentabilidad. Un desafío que, tal como se reiteró durante la Entrega de Resultados, hoy cobra un sentido aún mayor: responder con excelencia para seguir aportando al desarrollo de Chile.
